Proclamar el evangelio de la gracia de Jesús para transformar vidas y comunidades.

Hechos 20:24 – "Dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios."

Ver familias transformadas en Cristo para vivir el propósito de Dios e impactar sus entornos en todo el mundo.

Hechos 16:31 – "Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos."

•    Promover el Reino de Dios y Su Justicia – Mateo 6:33 
•    Proteger el diseño de la Familia – Génesis 2:24
•    Preparar discípulos que vivan y cumplan su Propósito en Cristo – Mateo 28:19-20

Valores de Casa

CASA DE DIOS
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Plan Estratégico de Ministerio

Cada UNO Gane UNO

En Casa de Dios, creemos que la Gran Comisión no es una tarea reservada para unos pocos, sino un llamado para toda la iglesia. Jesús nos mandó: “Por tanto, id, y haced discípulos…” (Mateo 28:19–20), y este mandato se vive de manera práctica cuando cada creyente asume su responsabilidad personal en compartir el evangelio. Siguiendo el ejemplo de Andrés, quien “halló primero a su hermano… y le trajo a Jesús” (Juan 1:41–42), afirmamos el compromiso de que cada miembro de Casa de Dios procure ganar al menos una persona para Cristo en el período de un año. Creemos que cuando cada uno alcanza a uno, Dios produce multiplicación, vidas transformadas y un impacto eterno en nuestra comunidad y más allá.
Liderazgo

NUESTRO EQUIPO DE LIDERAZGO

Somos Casa de Dios

Plan de Trabajo 2026

4 Encuentros RE-VIVE

Momentos diseñados para renovar la fe, fortalecer las relaciones y reavivar el llamado.

  • RECHARGE – Renovando la Fuerza del Llamado – Isaías 40:31
  • RESET – Un Nuevo Comienzo – 2 Corintios 5:17
  • RECONNECT – Volver a Ser Uno – Efesios 4:2-3
  • REFLECT – Recordando Su Bondad – Salmo 103:2

4 Eventos Comunitarios:

Espacios donde reflejamos el amor de Dios sirviendo y bendiciendo nuestra comunidad.

  • Tianguis Comunitario – Abril 18
  • Campaña “Activa Su Bondad”– Julio
  • Dia de la Familia – Agosto 23
  • Noche de la Familia – Octubre 31

Mateo 5:16 (RVR1960)

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Nuestra jornada de fe hacia la madurez en Cristo.

Nuestro crecimiento en la fe es un proceso continuo que nos lleva a profundizar en nuestra relación con Dios y con Su iglesia. Estos cinco pasos nos ayudan a fortalecer nuestra vida espiritual y a vivir el propósito que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros.

  1. Recibir a Cristo – Juan 1:12
  2. Bautizarse – Romanos 6:4
  3. Clase de Membresía – Efesios 2:19
  4. Unirme a un Grupo de Vida – Hechos 2:46-47
  5. Activarme en un Área de Servicio – 1 Pedro 4:10

El crecimiento espiritual es un proceso continuo que nos transforma y nos lleva a vivir con propósito. Cada uno de estos pasos nos acerca más a Dios y nos posiciona para impactar nuestro entorno con Su amor.

Las Siete T’s: Compromisos de Casa

En Casa de Dios, creemos que la fe no solo se profesa; se vive.

Nuestra cultura no está definida únicamente por lo que decimos, sino por cómo caminamos juntos como familia espiritual.

Por ello, afirmamos con convicción Las Siete T’s: Compromisos de Casa, que guían nuestra manera de amar a Dios, relacionarnos unos con otros, servir con excelencia y vivir con propósito.

  1. TIEMPO – Mateo 6:33

Honramos a Dios con nuestra presencia, nuestra puntualidad y nuestras prioridades.
Dios es primero, y Su presencia y Su casa son una prioridad en nuestra vida.

  1. TRANSPARENCIA – 1 Juan 1:7

Vivimos una fe real, honesta y sin máscaras.
Caminamos en amor, verdad y rendición de cuentas, creando una comunidad sana y segura.

  1. TRANSFORMACIÓN – Romanos 12:2

Permitimos que Dios nos cambie continuamente para impactar a otros.
Creemos en un Dios que restaura, renueva y transforma vidas desde adentro hacia afuera.

  1. TESTIMONIO – Mateo 5:16

Vivimos una fe que se refleja en nuestro carácter, conducta y relaciones.
Nuestra vida diaria honra a Dios dentro y fuera de la iglesia.

  1. TALENTO – 1 Pedro 4:10

Ponemos nuestros dones y habilidades al servicio de Dios y de nuestra familia de fe con excelencia.
Servimos con gratitud, pasión y un corazón dispuesto.

  1. TESORO – 2 Corintios 9:7

Vivimos con un corazón generoso que sostiene la obra de Dios y bendice a otros.
Reconocemos que todo lo que tenemos proviene de Él y lo administramos con fidelidad.

  1. TRASCENDENCIA – Salmos 145:4

Vivimos para dejar un legado que honre a Dios y bendiga a las próximas generaciones.
Pensamos más allá del presente y sembramos con visión eterna.

NUESTRA AFIRMACIÓN COMO CASA

Estas Siete T’s no son reglas impuestas, son compromisos asumidos voluntariamente por una familia que ama a Dios y camina unida.

Creemos que cuando vivimos estos compromisos:

  • nuestra fe se fortalece,
  • nuestra unidad se profundiza,
  • nuestro testimonio impacta,
  • y la presencia de Dios se manifiesta con poder entre nosotros.

En Casa de Dios, decidimos caminar juntos con propósito, vivir el evangelio con integridad
y reflejar el corazón de Cristo en todo lo que hacemos.

Un Dios (amoroso).
Una Fe (inquebrantable).
Una Familia.

“Lo que creemos acerca de Dios, Su Palabra y Su obra redentora”

Casa de Dios es una iglesia Cristo céntrica, bíblica y guiada por el Espíritu Santo, no denominacional, arraigada en una doctrina sólida y dirigida por la presencia activa del Espíritu Santo. Abrazamos la autoridad de las Escrituras como verdad absoluta, la gracia de Dios como el fundamento de la salvación y la obra continua del Espíritu Santo como esencial para la vida y la misión de la Iglesia.

Nuestra identidad teológica refleja un equilibrio entre la convicción evangélica y la expresión carismática, honrando los dones del Espíritu con orden, discernimiento y propósito. Existimos para glorificar a Dios, edificar Su Iglesia y extender Su Reino en la tierra, a través de vidas transformadas por Su Palabra y empoderadas por Su presencia.

Estas convicciones expresan lo que creemos acerca de Dios, Su Palabra y Su plan redentor para la humanidad. Nos guían en todo lo que enseñamos, vivimos y proclamamos.

 

  1. Fundamentos de la Fe
  2. La Autoridad de la Escritura

Creemos que la Biblia es la Palabra inspirada, infalible e inmutable de Dios, la autoridad final en todo asunto de fe, conducta y doctrina. La Escritura revela el carácter de Dios, Su voluntad, el camino de salvación y la guía práctica para vivir una vida que le agrada. El Espíritu Santo ilumina al creyente para comprender y aplicar la verdad divina en toda circunstancia.

2 Timoteo 3:16–17; Hebreos 4:12; Salmo 119:105

  1. El Único Dios

Creemos en un solo Dios verdadero, eterno y soberano, existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo — iguales en esencia, distintos en función.

  • El Padre es la fuente de toda vida y el autor del plan redentor.
  • El Hijo, Jesucristo, es el Salvador encarnado, perfecto y sin pecado, que murió y resucitó para nuestra redención.
  • El Espíritu Santo mora en los creyentes, los consuela, los transforma y los capacita para vivir en santidad y poder.

Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14

  1. La Creación y el Propósito del Ser Humano

Creemos que Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, con propósito, dignidad y libre albedrío. El diseño original de Dios era que el hombre viviera en comunión con Él, reflejara Su gloria y administrara Su creación con justicia, amor y responsabilidad.

Génesis 1:27–28; Salmo 8:4–6

  1. El Pecado y la Caída del Hombre

Creemos que el pecado entró en el mundo por la desobediencia del ser humano, trayendo corrupción, sufrimiento y muerte espiritual. Toda la humanidad ha sido afectada, quedando separada de Dios y necesitada de redención. El pecado distorsiona la identidad, la moral y las relaciones, pero no destruye el plan eterno de Dios para restaurar al ser humano.

Romanos 3:23; Romanos 6:23

  1. La Persona y Obra de Jesucristo

Creemos que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Su sacrificio en la cruz pagó el precio del pecado, y Su resurrección garantiza vida eterna a todo aquel que cree. La salvación es un regalo inmerecido de la gracia de Dios, recibido únicamente por fe, no por obras humanas. Jesucristo es el centro de nuestra fe y la expresión perfecta del amor del Padre.

Juan 14:6; Efesios 2:8–9; Romanos 5:8

  1. La Obra del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es Dios activo en el mundo hoy. Él convence de pecado, guía a la verdad, da poder para el testimonio, distribuye dones espirituales y produce fruto de carácter en los creyentes. Su obra es continua y esencial para la vida cristiana y el crecimiento de la iglesia. Afirmamos que los dones espirituales siguen activos hoy, tal como en la iglesia primitiva. Deben ejercerse con discernimiento, amor y orden, siempre sujetos a la Escritura y buscando edificar a la iglesia antes que exaltar al individuo.

Juan 16:8–13; Hechos 1:8; Gálatas 5:22–23; 1 Corintios 12:4–11; Romanos 12:6–8; 1 Corintios 14:40

  1. La Gracia de Dios

Creemos que la salvación es por gracia y no por obras. El ser humano, por naturaleza, está perdido a causa del pecado y no puede salvarse a sí mismo. Solo a través del sacrificio perfecto de Cristo en la cruz recibimos perdón y reconciliación con Dios. La gracia no es licencia para pecar, sino poder para vivir en libertad, obediencia y propósito.

Efesios 2:8–9; Romanos 3:23–24; Tito 2:11–12

  1. Vida del Creyente y Crecimiento Espiritual
  1. La Justificación y la Santificación

Creemos que la justificación es un acto legal y espiritual en el que Dios declara justo al creyente por medio de la fe en Cristo. La santificación, en cambio, es un proceso continuo mediante el cual el creyente es transformado por el Espíritu Santo a la imagen de Cristo. Somos justificados de una vez y para siempre, pero santificados día a día a través de obediencia, disciplina espiritual y rendición al Señor.

Romanos 5:1; Romanos 12:2; 1 Tesalonicenses 4:3; 1 Pedro 1:15–16

  1. La Iglesia

Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, compuesta por todos los creyentes redimidos.
Fue establecida por Cristo, edificada por el Espíritu Santo y enviada al mundo para glorificar a Dios. Su propósito es adorar, discipular, servir y proclamar el evangelio del Reino. Somos una familia espiritual llamada a vivir en unidad, amor y servicio mutuo, reflejando el corazón de Cristo.

Efesios 1:22–23; Hechos 2:42–47; Juan 13:35

  1. La Gran Comisión y la Gran Misión

Creemos que la Iglesia existe para extender el Reino de Dios en la tierra. La misión no es opcional, sino parte esencial de nuestra identidad como iglesia. Nuestra tarea es predicar a Cristo, hacer discípulos y servir con compasión, demostrando el amor de Dios en acción.
No somos una iglesia centrada en sí misma, sino una iglesia enviada, con visión de Reino.

Mateo 28:19–20; Hechos 1:8

  1. Los Ministerios y el Diseño de Liderazgo

En la iglesia primitiva, los oficios de apóstol y profeta tuvieron un papel único en el establecimiento del fundamento del evangelio y la doctrina (Efesios 2:20). Creemos que esos oficios fundacionales pertenecieron al primer siglo, pero reconocemos que Dios sigue levantando personas con funciones apostólicas y proféticas para extender Su Reino, bajo el marco del orden bíblico.

  • Función apostólica:abrir nuevos territorios, plantar iglesias y fortalecer líderes con visión y autoridad espiritual.
  • Función profética:comunicar dirección, corrección y edificación al cuerpo de Cristo, siempre conforme a la Palabra.

Honramos también los ministerios de pastores, maestros y evangelistas, entendiendo que todos existen para equipar a los santos, servir al cuerpo de Cristo y cumplir la Gran Comisión. Creemos que Dios estableció un diseño de autoridad y responsabilidad: el hombre es llamado a liderar con amor e integridad; la mujer, con igual valor y dignidad, complementa y fortalece el llamado del hombre como ayuda idónea y colaboradora en el ministerio y en el hogar.

Efesios 4:11–12; Génesis 2:18; Efesios 5:22–25; 1 Timoteo 3:1–5

III. Vida Práctica y Cultura del Reino

  1. La Familia y el Valor de la Vida

Creemos que la familia fue instituida por Dios como el núcleo fundamental de la sociedad y el reflejo de Su diseño divino. El matrimonio es una unión sagrada y permanente entre un hombre y una mujer, establecida por Dios para amor, compañerismo, multiplicación y propósito.

Rechazamos toda distorsión del diseño original de Dios para la familia y afirmamos el valor sagrado de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Génesis 2:18–24; Salmo 139:13–16; Efesios 5:22–25

  1. Las Finanzas y la Mayordomía Bíblica

Creemos que todo lo que tenemos proviene de Dios, y somos llamados a administrar con fidelidad los recursos que Él nos confía. Rechazamos el evangelio de la prosperidad que distorsiona la motivación espiritual del dar y pone el énfasis en lo material. Sin embargo, afirmamos que la Biblia enseña principios de prosperidad genuina, donde la obediencia, la generosidad y la integridad financiera abren puertas de bendición. Dios prospera a Su pueblo no para acumular riqueza, sino para cumplir Su propósito y bendecir a otros.

2 Corintios 9:6–8; Proverbios 3:9–10; Filipenses 4:19

  1. La Cultura del Reino

Creemos que los hijos de Dios son llamados a vivir como embajadores del Reino en medio de una cultura cambiante. Nuestra fe no se ajusta a las corrientes del mundo; nuestra vida refleja los valores del Reino de Dios: verdad, justicia, humildad, compasión y santidad. Somos llamados a influir, no a imitar; a iluminar, no a adaptarnos. Rechazamos toda forma de relativismo moral y defendemos la verdad absoluta de la Palabra de Dios con amor y valentía.

Mateo 5:14–16; Romanos 12:2; 2 Corintios 5:20; Juan 17:14–18

  1. Nuestra Esperanza Final
  2. La Esperanza Gloriosa

Creemos que Jesucristo volverá de manera personal, visible y gloriosa, tal como prometió.
Su regreso traerá la consumación del Reino de Dios, la resurrección de los muertos, el juicio final y la restauración de todas las cosas. Esta esperanza nos impulsa a vivir en santidad, fe activa y perseverancia, esperando con gozo Su venida.

Tito 2:13; 1 Tesalonicenses 4:16–17; Apocalipsis 22:12–13

Resumen Final

Casa de Dios cree en un solo Dios trino, revelado en Su Palabra, que salva por gracia, santifica por Su Espíritu y llama a Su Iglesia a glorificarle hasta el regreso de Cristo. Nuestra teología se centra en Cristo, se sostiene en la Escritura y se expresa en el poder transformador del Espíritu Santo.

Firmes en la Verdad. Guiados por el Espíritu. Comprometidos con la Misión.

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